Terrores Nocturnos


El DSM-IV  los en­cuadra en el apartado de "parasomnias"  junto a las pesadillas  y los sonambulismos.  Los terrores nocturnos consisten  en episodios recurrentes de  despertar súbito,  que aparece  durante el primer    tercio del periodo principal de sueño (fases 3  y 4 del sueño    no REM) y que se inicia con un grito de pánico. Cada episodio    se acompaña  de ansiedad intensa y signos de activación vegetativa (taquicardia, dis­nea, sudoración). El niño normalmente    responde mal, en forma obnubilada o in­coherente a las preguntas, pues tras el episodio se presenta invaria­blemente un periodo de algunos minutos de confu­sión y desorientación, junto    a  movi­mientos estereotipados (por  ejemplo:  aga­rrarse  a la    al­mohada).  Si el   niño se ha vuelto a dormir antes de cesar    el periodo de confusión,  es probable que al día si­guiente no    recuerde  lo acaecido.  La mayor parte  de  las  veces  es un    tras­torno  benigno,  transitorio y pocas  veces requiere tratamiento. Suele ser evolu­tivo en forma espontánea. Caso de no    mejorar,  también puede ser objeto de es­tudio neurofisiológico. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Psicoterapia