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Testimonios de terapia

Relación Terapéutica como soporte de mi terapia

Me cuesta poner en palabras la importancia que ha tenido la relación con mi terapeuta en la cantidad de cambios que se han producido en mi, y por ende, en mi vida. Precisamente porque hay cosas de la relación que son tan intangibles como la calidez de una mirada comprensiva, o sentir el calor de una abrazo acogedor en mitad de un miedo y una desesperanza muy profundas.

Siento que tengo que decir algo impactante o que tenga un sentido terapéutico, pero lo cierto es que cuando pienso en cómo la relación terapéutica ha contribuido a mi proceso, lo que me viene a la mente son los ojos de Pepe llenos de confianza y amor hacia mi, cómo me acoge cada vez que me ve, el calor que me transmite con sus manos, y lo abierto y disponible que lo siento en cada sesión.

Aunque ya había oído hablar de Pepe, la primera vez que lo vi fue en un concierto de un amigo. Nos presentaron y nos dimos un abrazo que inició este camino que ya lleva 7 años de andadura. Mucha gente me preguntaba si no me sentía mal al haber conocido a mi terapeuta fuera de la consulta, si no era improcedente que esto pudiese suceder. Pero por si a mi me quedaba alguna duda, se disipó al ir a terapia y firmar el contrato con las 4 reglas de obligado cumplimiento, entre ellas la de No sexualización. Me tranquilizaron mucho desde el principio. Y creo que han sido esenciales para que se pudiese dar esta relación limpia y adulta que ahora tenemos y que me ha hecho descubrir tantas cosas sobre mi, los demás y mis relaciones.

Cuando comencé terapia quería saber qué me pasaba, crecer, dejar de sentirme mal, no volver a cagarla en mis relaciones de pareja, ni elegir a hombres tan dañinos, trabajar en lo que me gustaba, resolver algunos problemas importantes con mi familia, y buscaba “herramientas” que me ayudasen a ello. Sin embargo, a pesar de haber descubierto cómo funciono en muchos aspectos, cuánto lastre acumulaba, mecanismos que me mantenían en juegos patológicos y muchas cosas más imprescindibles para mi avance, siento que lo que realmente me ha sanado es el amor que sostiene esta relación. Ha sido el sentir que Pepe sabe que soy una persona maravillosa y confía en mis recursos para desplegar mi potencial. Ha sido el aliento constante en todas las situaciones. Ha sido el acompañamiento, seguro y firme pero amable siempre. Ha sido la forma en que he sentido que ponía sus conocimientos al servicio de mi proceso según fuésemos necesitando. Ha sido saber que su prioridad es que me sienta bien, no demostrar lo mucho que sabe. Saber que me considera preparada para ser responsable de mi proceso aunque tarde años en descubrir algo que él vio el primer día.

Al principio pensaba que en esta relación en la que yo era la parte necesitada de ayuda, mi contribución se reducía poco menos que a lo económico. Pero he ido descubriendo que no es así, que este proceso tampoco hubiese sido posible si yo no fuese importante para Pepe, si no me quisiese, si no nos gustásemos como seres humanos. Y este intercambio ha sido y es sin duda, lo que más me ha ayudado a incorporar todos esos conocimientos y descubrimientos, a hacerlos vivencia en mi. Saber sobre la empatía es muy diferente a sentir que alguien está siendo empático conmigo. Que me digan que confían en mi cambio es muy distinto a notar la certeza de que ve en mi un poder con el que quizá yo aun no conecto. Y es eso lo que sana. Los conceptos, son eso, conceptos y palabras con las que necesitamos explicarnos para una buena comunicación, pero la salud, la carne, el cuerpo y las emociones, no se manejan con palabras, necesitan carne y energía fluyendo para que esas palabras y esos conceptos estén llenos de sentido. Y yo he notado que al vivir estas palabras y conceptos, que voy a resumir en amor al ser humano que hay en mi, he podido ir creciendo, he podido florecer, he podido respirar, he podido amar y amarme con una calidad desconocida antes para mi.

Estoy enormemente agradecida a Pepe, y a todo el instituto Galene, por estos años maravillosos y porque me ha cambiado la vida.

Porque hoy experimento la felicidad hasta en momentos difíciles. Y estoy muy agradecida de poder contar mi experiencia aquí por si ello puede contribuir a que más pacientes-clientes puedan sanarse experimentando este tipo de relaciones tan necesarias.

María