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Testimonios de terapia

Buscaba

Me buscaba desde hacia tiempo. Me echaba de menos. Intuía cuando todo se rompió dentro de mí y empecé a sobrevivir, más que a vivir. Muy en el fondo, sabía que las cosas podían ser distintas, que la vida era otra cosa.

Vivía, sobrevivía, sorteaba los reveses de la existencia como podía, pero no era yo del todo, no daba lo mejor de mí, no brillaba, no mostraba todo mi poder.  Sufría, ansiosa de vida, de calma, de sonrisas. ¿Dónde está? ¿Cómo se hace? ¿Qué se hace con la rabia? ¿Qué se hace con la tristeza? ¿Es así como se llora? ¿Es así como se ama? ¿Cómo se ríe? ¿Cuándo?

Así llegue a Galene. O Galene llego a mí. Asustada, desconfiado del ser humano, llena de preguntas sin respuestas, de emociones latentes que creía controladas, pero me desbordaban, de pasado errante y triste, con un futuro borroso y confuso frente a mi, especialista en mantenerme a flote, en vivir las cosas por encima. Equivocada. Pero llena de vida.

Y empezamos. Y no fue fácil. No es fácil, pero si fascinante. Yo, viajera del mundo, emprendí el viaje más fantástico, salvaje y emocionante. Un viaje hacia dentro, hacia mi misma,  hacía mi yo de entonces, de ahora y el que dibuja su futuro con trazo firme y asertivo.

Y me equivoco, y lo lloro y lo grito, y entonces me vuelve la sonrisa, me reconcilio conmigo y vuelta a empezar. Y no estoy sola, ya no me siendo tan sola. Está Pepe y mi grupo de los martes por la tarde. Sus sonrisas, sus caricias, sus abrazos y su calma. Sus consejos. Y sus miedos, sus inseguridades, sus preocupaciones.

Arreglando el allí y entonces. Asentando el aquí y el ahora. Visualizando un futuro prometedor. Haciendo que las cosas sean como tienen que ser, como tenían que haber sido.

Ahora se. Ahora se que las cosas pueden ser distintas. Si, estaba en lo cierto.
Me perdono el pasado, me lamo las heridas y me enfrento a la vida cada vez menos asustada, con ganas de todo, aceptando los desafíos de la existencia, aceptando mis responsabilidades en el asunto, sin fustigarme, sonriendo al futuro, creciendo, madurando, tolerando, respirando hondo. La risa, sobretodo, el sonido de mi risa, de mis carcajadas, ¡existía!

Y aún queda camino, pero cada vez voy por ahí con menos prisa. ¿Qué más lindo que el aquí y el ahora? Un día a la vez.

Gracias, gracias a todos. A todos los que estáis cerca de mi en mi proceso. A ratos entusiasta, a ratos agotador. Gracias. Entre todos, conmigo a la cabeza, estamos consiguiendo remendar mi vida, y que las cicatrices estén cada vez más difuminadas. Y yo soy mejor persona, y el mundo se beneficia, el universo se beneficia, y todos nos reímos más.

Laura