Guillermo Zurita

Guillermo Zurita

septiembre 4, 2018 ·

Qué es el duelo. Las etapas del duelo

El Duelo es un proceso interno que se produce ante la pérdida de una relación afectiva, sea del tipo que sea, pudiendo ir desde la pérdida de un trabajo, un cambio de residencia, la ruptura de una relación de pareja hasta la muerte de un ser querido…

Por lo tanto, haremos un proceso de duelo ante todas y cada una de las pérdidas que vayamos teniendo a lo largo de la vida. Por supuesto, hay pérdidas con mayor importancia que otras y que por lo tanto sentiremos su duelo con mayor intensidad.

¿Cómo afrontar el duelo?​

Los duelos, pueden realizarse de forma espontanea y natural, es decir, sin poner intención voluntaria en realizarlo. Tradicionalmente cuando se trataba de la muerte de un ser querido es el periodo en que se mantenía el luto. La duración es muy variable pero podríamos establecer de forma genérica que puede durar entre 2 meses y 2 años.

Existe otra forma de afrontar la pérdida de una relación, de una forma mucho más profunda y directa, a través de la ayuda profesional de un psicoterapeuta, que llamaremos Duelo terapéutico. El Proceso del Duelo Terapéutico consiste en la resolución de una Relación, es decir en la realización de una  serie de pasos que permitan resolver todos los temas pendientes que existen en una relación que se terminó.

Tanto si se trata de un duelo natural como de un duelo terapéutico el objetivo interno es elaborar la pérdida.

¿Cuál es la definición de relaciones afectivas?​

Las relaciones afectivas son aquellas en las que habiendo establecido un vínculo, se produce un intercambio emocional entre las partes que componen la relación. La profundidad de la relación afectiva dependerá de numerosos factores siendo el más determinante, la intensidad del intercambio emocional. Dicho intercambio tiene un comportamiento cíclico en el tiempo y hace que las relaciones pasen por 4 fases.

1.- Apego: inicio de la relación. Para que pueda darse las necesidades de todos los que componen la relación deberán estar tenidas en cuenta.

2.- Bonding: este “sintiendo” corresponde al conjunto de emociones y sensaciones de cercanía afectiva (generalmente agradables) que se dan mientras la relación está establecida y continúa evolucionando con la relación.

3.- Separación: se produce cuando en la evolución natural de la relación, las partes que la conforman dejan de estar en contacto.

4.- Duelo: Cuando se corta la relación, se produce el contacto con las sensaciones y emociones de la pérdida, al no poder continuar. Tanto si se trata de un proceso de duelo espontáneo como de un duelo terapéutico, el proceso cuenta con tres etapas y nueve fases que, aunque pueden darse de forma desordenada, vamos a ordenarlas por cuestiones didácticas de la siguiente forma.

Etapa Cognitiva del Duelo​

Negación: habitualmente es una de las primeras reacciones ante la pérdida. Nos permite amortiguar el dolor temporalmente. Permite a la psique separarse de la realidad traumática para poder asimilarla poco a poco.

Puede vivirse como una sensación de calma aparente, como si no hubiese ocurrido. Si ponemos un ejemplo, como puede ser la muerte de un familiar, es posible que inicialmente nos cueste hacernos a la idea de la pérdida y que en nuestros pensamientos siga apareciendo como disponible. Otros ejemplos de negación podrían ser pensamientos “pero si ayer mismo estaba bien” “no me lo puedo creer” “no consigo hacerme a la idea de no volver a verle” o tener la sensación de verle por la calle, actuar como si no hubiera fallecido, hablar en presente como si siguiera vivo… Si nos fuésemos a otro ejemplo como puede ser la ruptura de pareja, una conducta típica de la fase de negación es hacer como si no se hubiera producido diciendo “estamos pasando una crisis” o “seguro que pronto me llama”. En ocasiones ésta fase puede durar años.

Para salir de la fase de negación es muy importante hacer lo necesario para admitir y asumir la realidad, por dura que sea, ya que es lo que va a permitir a la persona hacerse responsable de su propio proceso de duelo, y con él de su vida.

Racionalización: es lo que usamos para entender lo que ocurre y al hacerlo nos aporta seguridad. Se trata de una necesidad como seres racionales que somos para poder interpretar la realidad externa. Por ello resultan tan necesarias las explicaciones del médico ante un fallecimiento o, para personas creyentes, las explicaciones dadas por un sacerdote.

Al realizar el proceso de la fase de racionalización la persona cognitivamente (“de cabeza”) pasa a tener la certeza de que la relación terminó para siempre.

Muchos de los rituales tradicionales tienen la función de “hacernos saber” que ha habido un final. Como ejemplos podríamos hablar de los rituales fúnebres, o los rituales de cambio de etapa como bodas, despedidas de solteros/as. En éstos últimos ejemplos podríamos hablar de pérdida del Yo soltero.

Etapa Emocional del Duelo

Protesta: todas las relaciones tienen momentos buenos y malos. De éstos últimos, tendremos rabia acumulada a nivel inconsciente que en el momento de la pérdida de la relación puede hacerse más fácil su acceso.

Si nos fuésemos al ejemplo del fallecimiento de una persona cercana, la rabia surge por el mismo hecho del fallecimiento y ésta se añadirá a la ya acumulada. Es muy importante saber que, aunque evidentemente la persona más perjudicada es la fallecida, es normal y tenemos todo el derecho a sentirnos enfadados por su pérdida sin a la vez sentir culpa.

Tristeza: La tristeza es la emoción asociada a la pérdida, por lo que en todo duelo habrá un espacio para ella. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de pérdida, no lo hacemos exclusivamente de la relación que se ha terminado, sino que también perdemos muchos elementos asociados.

Cambiando ésta vez de ejemplo, yendo a un caso de divorcio, además de la ruptura de pareja, sentiremos la pérdida de tener que repartir el tiempo a disfrutar de los hijos, si es que los hay, o los lugares a los que fuimos juntos, o a la casa común si es que tenemos que irnos.

Miedo: ante la pérdida de una relación se abre una nueva etapa en la que nos preguntaremos ¿Qué será de mí sin la relación que se acabó? Esto, por el mero hecho de conectarnos con lo desconocido nos hará sentir miedo. Su intensidad puede ser muy variable según lo que suponga para nosotros la pérdida.

Suele ser una emoción muy intensa ante la pérdida de familiares de primer grado pudiendo llegar a sentir cierta carencia de sentido de nuestra vida. Es muy importante acoger el miedo apoyándonos en el cariño de otros seres queridos.

Aceptación emocional: además de aceptar la pérdida a nivel racional, si hemos expresado las emociones que nos ha producido, estaremos disponibles para aceptar en el plano emocional. Cuando acompañamos a nuestros pacientes en un duelo, y nos encontramos en ésta fase, el paso será el de decir adiós.

El hecho de decir adiós lleva a la persona que está realizando su proceso de duelo a chequear cuanto ha limpiado a nivel emocional. Si siente que todavía hay emociones por salir le acompañaremos nuevamente a expresar tantas veces como necesite. Esto será clave para evitar hacer un falso duelo.

Etapa de cierre

Perdón: Como ya hemos comentado, en todas las relaciones hay momentos buenos y malos, y la tendencia suele ser que tengamos esos conflictos guardados en la recamara incluso durante años. En esta fase, será el momento de perdonar aquello que creamos haber padecido por estar en la relación que termina. Al llegar a éste punto, si sientes que hay cosas que no puedes perdonar, como en la fase anterior, es mejor volver a fases previas y seguir limpiando emociones “almacenadas”

Gratitud: Si cognitivamente hemos aceptado la pérdida, hemos expresado emociones y al estar emocionalmente en paz, hemos perdonado aquello que nos hizo daño, podremos ver y agradecer aquello que la relación que termina no aportó. Este proceso permite cerrar el duelo con una capa positiva, constructiva y agradable, para que el recuerdo de la relación quede en positivo en la memoria.

Nuevos Apegos: es la fase en la que el proceso de despedida del duelo ya ha terminado y la persona se encuentra libre de la relación, lo que le va a permitir internamente, estar abierta a nuevas relaciones.

A través del proceso de Duelo podremos actualizar nuestro sistema emocional interno al ir despidiéndonos de relaciones que se hayan terminado e incluso, podremos resolver heridas pasadas que nos siguen afectando en el presente.

Para que pueda realizarse un proceso de Duelo terapéutico, en el que como decía poder ir despidiéndote de elementos que te generan sufrimiento, es necesario el acompañamiento profesional, ya que es lo que permite que la persona vaya dando los pasos con la protección que dan los conocimientos del profesional y la relación terapéutica que creamos en la consulta. Puedes leer más sobre el Duelo en este artículo.

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